Ceremonia de Adviento. Ideas del ritual de interiores y la historia de cómo surgió el ritual Waldorf. Una Navidad de recogimiento interior y ambiente espiritual

Estas cceremonias realmente son muy dulces y muy hermosas se las recomiendo

gentileza de la Dra Alejandra Chiapano 🙏 una idea de como aunque estemos en una ciudad o en un piso podemos traer las estaciones y la naturaleza a casa

Yo coloco ya desde el primer domingo a María a José y al burrito que van a dar pasitos todos los dias acercándose al pesebre, en mi caso unas piedras con techo de corteza de arbol. Y un cielo de estrellas y en el cuarto domingo coloco pastores y a los reyes que también van a dar pasitos todos los dias hasta el 6 de enero. El niño Jesús aparece el 24 a la noche Ángeles de Adviento y corona de Adviento La leyenda rusa PRIMER DOMINGO El ángel azul Dios llamó a sus ángel es y eligió entre ellos los que prepararían el planeta para anunciar la venida de su Hijo. El primer ángel tenía alas azules. Voló a través de la más profunda oscuridad, entró en la esfera de la Tierra y una onda de luz azul cruzaba la corteza coloreando las rocas, formando una plataforma que comenzó a brillar e irradiar luz a todos los rincones del universo .1 º Domingo de Adviento: Preparación del Nacimiento: Cubrir el lugar elegido para el nacimiento con una tela “azul profundo” y poner piedras en él. El reino mineral es el primero que se prepara para la llegada del niño celestial. Cuando los niños participan en el montaje del belén se sienten muy felices al colocar sus propias piedras, conchas y piedras preciosas. Encendemos nuestra vela Azul en la corona de Adviento. SEGUNDO DOMINGO El Ángel Verde El segundo ángel tenía alas verdes. Una vez que la luz toca la tierra, todas las tonalidades de verde forman una hermosa acuarela. Flores por todas partes y las hojas revoloteando entre las ramas de los árboles como mariposas. Cada onda de la luz verde es acompañada por el murmullo de los arroyos y el eco atronador de las cascadas. El viento anuncia a los cuatro rincones del mundo la venida del niño divino. .2 º Domingo de Adviento: Preparación del Nacimiento: El Belén ahora recibe los tesoros del mundo vegetal: semillas, plantas, flores. Salga con su hijo y recoger sólo lo que haya descartado la naturaleza. Observar, afinar la mirada y darse cuenta de lo que la naturaleza nos ofrece en esta ocasión. Un tejido ligero azul pálido se incorpora al suelo, formando un lago sereno. La naturaleza está llena de nuevos colores y miradas. Encendemos nuestra vela Verde en la corona de Adviento. TERCER DOMINGO El Ángel Amarillo El tercer ángel tiene alas amarillas. Recibió un rayo de luz desde el Sol. Cuando llegó a la tierra los pájaros encantados con esa luz, se adornaban con plumas brillantes y comenzaron a cantar y bailar. Las mariposas volaron agitadas y los rayos de luz plasmaron hermosos diseños en sus alas. Los animales de los cuatro rincones del mundo, curiosos, quieren saber cuando llegará el niño celestial. Todos se calientan con la luz y se adornada, cada uno a su manera. 3 º Domingo de Adviento: Preparación del nacimiento: Una tela de color amarillo suave se ha incorporado en el pesebre al fondo. Los animales van llegando: la vaquita se coloca en el establo. Ovejas y pequeñas mascotas aguardan la llegada de Jesús. María y José están en camino, con el buen burro. A los niños les encanta colocar a los animalitos en el pesebre. No se preocupe acerca de la proporción de piezas. Todos son curiosos y quieren participar! Encendemos nuestra vela Amarilla en la corona de Adviento. CUARTO DOMINGO EL Ángel Rojo El cuarto ángel tenía alas rojas. Él recibió directamente de Dios el rojo de la llama, para iluminar los corazones humanos, anunciando una nueva era para la humanidad en la tierra. 4 º Domingo de Adviento: Preparación del nacimiento En nuestro pesebre, los pastores se acercan, María y José están casi están llegando a cada hogar, en los cuatro rincones del mundo los corazones están llenos de luz, de esperanza y de amor. Cuarto Domingo de Adviento, cuatro Ángeles cumplieron felizmente su misión!!! Dios los bendiga ! Gracias!!!! Encendemos nuestra vela Roja en la corona de Adviento Eso es el adviento… Ese tiempo en que el pesebre aún está vacío porque se prepara para la dulce espera del Niño Dios que habitará en nuestros corazones… Vayamos al encuentro con la luz de Cristo e iluminemos además el camino de nuestros hermanos…… La Corona de Adviento La corona de Adviento es un signo importante de este tiempo, la ronda crea armonía, combinaciones de agregados. Esto nos recuerda que vivimos en un mundo de círculo, donde los procesos son cíclicos y se repiten año tras año. Así pues, tenemos la oportunidad de cambiar cada ciclo. En una corona de ciprés se colocan cuatro velas que se encienden cada domingo antes de Navidad. En estos tiempos los adultos pueden contar historias a los niños a montar y disfrutar el nacimiento. La primera semana se encenderá la vela azul. Piedras, tierra y arena se coloca en el pesebre, que representa el mundo mineral y su conexión con el mundo físico (elemento tierra). En la segunda semana, la luz de las velas en azul y verde. Se colocan las plantas, trozos de madera, musgo y agua, lo que representa el mundo de las plantas y su relación con el mundo etéreo (elemento agua). En la tercera semana de las velas ilumina en azul, verde y amarillo. Colocar los animales que representa el mundo animal y su relación con el alma del mundo (elemento aire). La semana cuarta, las velas de luz en azul, verde, amarillo y rojo. La luz se hace más intensa, con la proximidad del nacimiento de Jesús, la Navidad es la fiesta de la luz! Así que se colocan a María, José y los pastores, que simboliza la figura humana y el día de Navidad, el niño Jesús se coloca en el pesebre. Todo esto representa el reino humano y su conexión con el mundo espiritual (elemento fuego). Poniendo todos estos elementos requiere una actitud de veneración por el adulto que acompaña al niño. Esta actitud será percibida por los niños y dar calor y alegría a sus pequeños corazones. – Centro Educativo Informativo Romero Waldorf Oro, ed. 14, 2004.

Historia: ttengamos en cuenta que esta ceremonia entra en la escuela en Alemania y Suiza en la posguerra lo que hacía necesario una restauración anímica y eso implica sanación emocional y mental. Fue introducida por una enfermera de creencia cristiana. Aunque ustedes no sigan una religión igualmente la ceremonia vale la pena hacerla. Nosotros vivimos en plena montaña por eso ya entramos en esta SINTONIA de las estaciones naturalmente, leemos algunos cuentos y encendemos las velitas porque la misma estación nos llama! Ustedes pueden tomar ideas y adaptarlas a su espiritualidad sobre todo las ideas de los niños y su alegría son las mejores ideas. No tiene porqué ser estrictamente un ritual cristianó. Cristo en ti esperanza de gloria…. Cada uno vive su espiritualidad de una manera interior sensitiva diferente. En las ciudades está ceremonia nos ayuda a entrar en este periodo que las estaciones, silenciosas no nos pueden marcar y es muy recomendable para dejar de lado esa Navidad ruidosa, de consumo y convertirla en algo sagrado un hecho del alma y una experiencia valiosa 🙏💎🙌🙌La corona de Adviento lleva 3 vueltas y no es casualidad… El hombre en los 3 mundos tiene 3 vehículos, de expresión, donde el alma habita y tiene su ser durante la encarnación para hacer su experiencia evolutiva. Son 3 vueltas una por el físico eterico (movimiento) 2 por el emocional astral (sentimiento) 3 por el mental concreto y abstracto (pensamiento del ego inferior o yo inferior vs pensamiento espiritual respectivamente) 3 vueltas por los 3 rayos 1ro Voluntad 2do Amor sabiduría y 3ro Inteligencia activa (espiritual)

Na, pregunta, común es cuántas vueltas tiene la corona de Adviento? Básicamente 3 y les, digo porque pero si es en tierra en grande se pueden hacer 7 (número sagrado). La corona de Adviento lleva 3 vueltas y no es casualidad… El hombre en los 3 mundos tiene 3 vehículos, de expresión, donde el alma habita y tiene su ser durante la encarnación para hacer su experiencia evolutiva. Son 3 vueltas una por el físico eterico (movimiento) 2 por el emocional astral (sentimiento) 3 por el mental concreto y abstracto (pensamiento del ego inferior o yo inferior vs pensamiento espiritual respectivamente) 3 vueltas por los 3 rayos 1ro Voluntad 2do Amor sabiduría y 3ro Inteligencia activa (espiritual)

La Espiral de Adviento en las Escuelas Waldorf-SteinerMás de una vez, nos habremos preguntado sobre el origen de la Espiral de Adviento que tradicionalmente se realiza en las escuelas Waldorf; inquietud que ya ha sido respondida con anterioridad: A mediados de la década de 1950, Helen Eugster (maestra Waldorf de Suiza), publicó en la revista Pedagogía Curativa y Terapia Social, los inicios y la evolución del Jardín de Adviento, hasta convertirse en la Espiral de Adviento que ahora conocemos. Esto fue lo que publicó:“El Jardín de Adviento” El “Jardín de Adviento” era totalmente desconocido. Posiblemente, en 1925 fue cuando la enfermera Gustel Wetzel, de Alemania, trajo consigo esta tradición (de las familias campesinas de Bavaria) al Sonnenhof (un Centro de Educación Curativa en Arlesheim).En realidad, era una actividad infantil, que consistía en un pequeño jardín de musgo, ramas de pino y velas de diferentes tamaños, con el cual la enfermera ocupaba a sus niños estando todos sentados en el piso del salón, que al mismo tiempo era el dormitorio.En una ocasión el Dr. Bort (entonces responsable del Centro) entró, y al observar esta actividad, reconoció su importante valor; y animó a todos los maestros del Sonnenhof a que adoptaran su uso para toda la comunidad.Durante los primeros años en que se inició la elaboración del “Jardín de Adviento”, tuvo gran trabajo y cambios en cuanto a su configuración definitiva. Desde luego, muy pronto la forma sensible que conocemos hoy en día, se abrió paso: Lo que al principio era un camino vago, se convirtió en una espiral hacia adentro; las velitas se fijaron en manzanas, adornadas con una pequeña rama cruzada de pino; en el pequeño jardín se colocaron minerales, cristales, florecitas, y las últimas hojas otoñales se distribuyeron en el camino; en el centro había una gran vela y un paño azul decorado con estrellas alrededor de su base. En esta extraordinaria ceremonia, se cantaba una canción compuesta por Edmund Pracht especialmente para tal evento: Über Sterne, über Sonnen (sobre las estrellas, sobre los soles); luego se añadirían narraciones del Paraíso, de María y de los seres elementales.Con el tiempo, esta ceremonia fue cobrando importancia y notoriedad, y al Sonnenhof empezaron a llegar cartas de educadores y maestros, pidiendo más información sobre “El Jardín de Adviento”; y por esta razón, en 1944 se publicó el siguiente artículo en el Ita Wegman Fondsblatt:“Celebrando el Adviento con los niños”La verdadera esencia y participación de las fiestas durante las estaciones del año, son una fuente de alegría para los niños. Tanto más lo es, cuando se trata de un niño con necesidad de cuidado anímico, que requiere ayuda y el correcto acompañamiento para la vida terrenal: exhalar con el alma de la tierra en la plenitud del verano y regresar a través de la decadencia del otoño a la interioridad del invierno; entonces, crecerán en él fuerzas sanadoras que lo enriquecerán.Esto es precisamente lo que le falta a los niños: encontrar el balance correcto entre inhalar y exhalar, o entre la separación y la reconexión con su cuerpo cada noche; pues posiblemente, sienta un contacto demasiado débil con el mundo físico. Ciertamente siempre será una ayuda saludable para todo niño, el convivir con el círculo anual de fiestas bellas, celebradas con autenticidad.Hay un domingo tranquilo que se sitúa por una parte, entre la fiesta otoñal, en la que los niños experimentan la maduración y el primer morir de la naturaleza, al escuchar la leyenda de la victoria de Micael sobre el oscuro dragón; y por otra parte, en la íntima Navidad, llena de paz. Ese domingo, es el primer domingo de adviento, que lleva a nuestros niños, con alegría muy especial, al pequeño “Jardín de Adviento”.Fue una enfermera la que nos legó esa costumbre hace muchos años. Ella la aprendió en Alemania y luego la introdujo en el Sonnenhof para los niños del lugar.La belleza y sabiduría de esta ceremonia fue tan impresionante y convincente, que pronto se convirtió en una celebración a realizarse cada año; y no solamente aquí, sino también en muchos otros lugares.Este jardincito misterioso, se construye en el interior de la casa, con musgo, adornado con las últimas flores del año y decorado con cristales. Un pequeño caminito lleva a los niños lentamente hacia el centro, donde se encuentra un tanto elevada, la luz de una gran vela. Afuera empieza el crepúsculo y adentro ya está oscuro; solamente la vela ofrece su luz tranquila. En la entrada al jardín hay manzanas con velitas, una para cada niño.Los niños, primero se sientan silenciosos alrededor del jardín en penumbras para escuchar atentamente el cuento del Paraíso; lugar que también estuvo lleno de luz hasta que los hombres tuvieron que descender a la tierra, donde les envolvía el frío y la oscuridad; hasta la llegada del niño Jesús, quien trajo consigo nuevamente el calor y la luz.En seguida, la penumbra del jardín también se iluminará con la ayuda de los mismos niños: Uno después de otro, va por el camino hacia el centro, a la luz de la gran vela, para encender en ella su propia velita, y regresará para depositarla a la orilla del sendero; y así, lentamente se ilumina todo el jardín. Mientras esto sucede, se oyen los tiernos sonidos de una lira, que se unen a la atenta mirada y convivencia en la que todos los presenten interiormente participan, acompañando en el camino a cada niño con su vela.Es una tradición infantil sumamente sencilla, y al mismo tiempo profundamente sabia. Con esta pequeña celebración, se inicia la verdadera interioridad de las semanas previas a la Navidad. La repetición anual de dicha tradición y el ambiente de reverencia y devoción, despierta fuerzas curativas en las almas de los niños y abren sus corazones al bien del mundo.Mientras caminan con dignidad hacia la luz en el centro, se revela en cada niño una profunda humanidad y rectitud, dones que fueron recibidos en la primera infancia desde el mundo espiritual. Ayudando a traer la luz al jardín, pueden expresar su agradecimiento; y su voluntad de ayudar en el mundo, se fortalece. De este modo, el alma del niño está profundamente satisfecha y llena de esperanza para el futuro.* * * * * * * * * * * * * * *Aunque la maestra Helen Eugster comparte sus recuerdos de cómo fue que inició esta tradición, no explica el significado de sus elementos, como: ¿por qué evolucionó hasta tomar forma de una espiral?; o ¿por qué se encienden velas y se colocan en manzanas?; tampoco se explica esto en lo publicado en el boletín de Ita Wegman. Éstas, suelen ser las preguntas que hacemos comúnmente los que vivimos la experiencia de participar en la ceremonia de la Espiral de Adviento.Para comprender de mejor manera el significado de sus elementos y las imágenes simbólicas que encierran, debemos conocer un poco de las antiguas tradiciones de los pueblos germánicos; tradiciones muy arraigadas, relacionadas con historias de la mitología nórdica.El solsticio de invierno ha sido un momento muy importante en la historia de las diferentes culturas; en él, suceden batallas entre oscuridad y luz; nacimientos y renacimientos de dioses, y es que este tiene un significado muy importante: el solsticio de invierno es el inicio de nuestro camino de retorno hacia la luz.Muy antiguamente, los pueblos Celtas de Europa Central, acostumbraban usar árboles para representar a varios de sus Dioses, y cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban en cada solsticio de invierno el nacimiento de Frey (Dios del Sol y la Fertilidad); para esto, dentro de sus casas, decoraban sus salas de estar con ramas de hoja perenne; y en comunidad adornaban un gran árbol de roble con antorchas, que representaban a las estrellas, la luna y el sol; y bailaban alrededor de éste, que era llamado Divino Idrasil o Yggdrasil (Árbol del Universo); del cual, se decía que en su copa se encontraba Asgard (la casa de los Dioses) y en sus raíces profundas Helheim o Hel (el infierno y reino de los muertos). Posteriormente, extendiéndose el cristianismo y la evangelización de esos pueblos, y luego de entender que existían tradiciones consideradas paganas que no podían desarraigarse tan fácilmente, se buscó empatar las dos. Así, tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiándole totalmente el significado.Se dice que San Bonifacio, evangelizador de Alemania, fue uno de los promotores de esta mezcla de costumbres; ya que, cuenta la leyenda, fue quien reemplazó uno de los árboles que representaba al Dios Odín por un pino, como símbolo de amor eterno de Dios y vida eterna, para honrar al Dios cristiano, además que la forma de triángulo representa a la Santísima Trinidad. Este árbol, siguiendo la costumbre pagana, también estaba adornado, pero ahora con manzanas como símbolo de la tentación cristiana, y con velas que representaban la luz de Jesucristo: luz del mundo y gracia divina.Esta costumbre dentro de las casas de tener sólo ramas adornadas con manzanas y velas, eventualmente evolucionó hasta traer árboles enteros dentro de las casas, los cuales eran igualmente decorados con manzanas rojas maduras, pan de jengibre delicioso y flores de seda, para crear la ilusión de un árbol que florece brillantemente en invierno. Conforme pasó el tiempo, las manzanas y las velas, se transformaron en esferas, luces y otros adornos. Como dato, cabe señalar que se cree que el primer árbol de Navidad formal, apareció en Alemania en el año 1605, ya con la mayoría de los elementos que se conocen ahora, y de ahí fue extendiéndose a todo el mundo cristiano.El solsticio de invierno es un momento de renovación, de cambio y transformación, es el momento perfecto para hacer un pequeño giro en nuestro camino y andarlo de forma más consciente. No solo celebramos la llegada de la luz, también abrazamos la oscuridad. Aceptamos nuestras sombras como parte de la vida.En la Espiral de Adviento, la vela central representa la estrella más grande que conocemos: el Sol, fuego intenso como los sentimientos que nos inspira. Durante el solsticio, encendemos velas en un acto de fe: reina la oscuridad, pero confiamos en que la luz volverá, y con ella, renaceremos y empezaremos a andar hacia la primavera, estación fecunda.La Espiral de Adviento, nos reúne para brindar nuestra luz al camino de los demás y de nuestras propias familias.  Es un trayecto en forma de caracol, elaborado con ramas de pino perenne, las cuales representan tanto el mundo vegetal como la vida; mientras recorremos este caminito, experimentamos conscientemente el ir (exhalar) y venir (inhalar) de una manera equilibrada, lo cual aspiramos aplicar en nuestra vida diaria. En este camino, encontraremos también conchas marinas y piedras, que representan el mundo animal y mineral. El andar se hace en silencio, con sonidos armoniosos en el ambiente para lograr encontrarnos más con nuestro propio ser interior. En este trayecto también llevamos manzanas con velas. La manzana es símbolo de juventud, renovación y perpetuo frescor. En la mitología celta, la manzana era el fruto regenerador y rejuvenecedor; su color rojo representa la voluntad. La flama de la vela representa la luz interna individual; y juntas, simboliza la voluntad de compartir al mundo nuestra luz individual y única, con renovada fuerza; luz que a su vez, se enciende de la luz central, así como la de todos. La vela encendida se coloca en el camino de regreso, iluminando de forma simbólica y real, a todos los demás.Al finalizar, este bello recorrido lleno de imágenes y símbolos de generosidad y calma, ayuda a evitar que estas fechas se conviertan solamente en motivo de consumismo; y en contraste, hagamos estos días de unión, reflexión y tranquilidad.